La pregunta que nadie se hace
Imagina que la próxima semana uno de tus jugadores titulares se rompe el LCA. Nueve meses de baja. ¿Cuánto le va a costar eso a tu club?
Si la respuesta que te viene a la cabeza es "la factura de la clínica y la fisio, unos cuantos miles de euros", estás pensando solo en la parte visible. Lo que realmente duele económicamente es casi todo lo que no se factura.
En el fútbol semiprofesional, esto casi nunca se calcula de forma completa. Se paga la rehabilitación, se lamenta la baja, se reorganiza el equipo como se puede, y se sigue. Pero lo que nadie suma son los meses de salario pagados a un jugador que no puede jugar, la contratación de urgencia para cubrir su posición, el desgaste que eso genera en el resto de la plantilla, y el coste de las derrotas en momentos en que ese jugador era pieza clave.
La mayoría de clubes de 2ª y 1ª RFEF no tienen un registro del impacto económico de sus lesiones. Saben lo que pagaron en la clínica. No saben lo que perdieron en total. Este artículo intenta hacer ese cálculo por primera vez, con números reales.
Lo que se ve y lo que no se ve
Una lesión en el fútbol semiprofesional tiene cuatro capas de coste. Normalmente solo la primera llega a los libros del club.
Los números por tipo de lesión
Para construir esta tabla hemos tomado los datos del UEFA Elite Club Injury Study (Ekstrand et al., seguimiento de once temporadas en 27 equipos de élite europeos) y los hemos adaptado al contexto salarial de la 2ª RFEF y 1ª RFEF españolas, cruzándolos con los costes sanitarios actuales en España.
Los salarios de referencia son los que publica OSDC Sports para el fútbol semiprofesional español: entre 15.000 y 50.000€ anuales en 2ª RFEF, con una media conservadora de 22.000€.
| Tipo de lesión | Baja media | Salario pagado | Coste médico | Total estimado |
|---|---|---|---|---|
| Muscular leve (Grado I) | 10 días | 600€ | 800€ | ~1.400€ |
| Muscular moderada (Grado II) | 25 días | 1.500€ | 1.800€ | ~3.300€ |
| Isquiotibiales (Grado II–III) | 33 días | 2.000€ | 2.500€ | ~4.500€ |
| Esguince tobillo grave | 30 días | 1.800€ | 1.500€ | ~3.300€ |
| LCA (rotura quirúrgica) | 270 días | 16.500€ | 12.000€ | ~28.500€ |
| Coste total estimado por temporada (10 lesiones mixtas) | 35.000–50.000€ | |||
Fuentes: Ekstrand et al. (2023) BJSM; salarios 2ª RFEF / 1ª RFEF según OSDC Sports (2024); costes sanitarios según tarifas de referencia España 2024.
Para un club de 2ª RFEF con un presupuesto de plantilla de 400.000–600.000€, el coste lesional anual estimado equivale a entre el 6% y el 15% del presupuesto total. Si hay un LCA en la temporada, esa cifra puede subir al 10–18%.
El problema que crece cada año: los isquiotibiales
Si el LCA es el golpe más caro, los isquiotibiales son el problema crónico que más impacto acumula a lo largo de una temporada — y la tendencia, según los datos, empeora año a año.
El UEFA Elite Club Injury Study documentó que la proporción de lesiones de isquiotibiales pasó del 12% del total en 2001/02 al 24% en 2021/22. Prácticamente una de cada cuatro lesiones registradas en el fútbol profesional masculino ya es un isquiotibial. Un equipo de élite registra de media 10 de estas lesiones por temporada, lo que implica unos 90 días de baja acumulada y entre 15 y 21 partidos perdidos.
Ekstrand J, et al. (2023). Hamstring injury rates have increased during the last decade in men's professional football: the UEFA Elite Club Injury Study from 2001/02 to 2021/22. British Journal of Sports Medicine, 57(5), 292–298.
El 18% de todas las lesiones de isquiotibiales son recidivas. Y más del 66% de ellas ocurren en los primeros dos meses tras el retorno al juego. Esto quiere decir que cuando un jugador vuelve sin haber resuelto el déficit funcional que causó la lesión original — porque la rodilla ya no duele, porque el equipo lo necesita, porque el partido del sábado es importante — el riesgo de volver a empezar el ciclo completo es enorme.
¿Y si la prevención es la mejor inversión que puede hacer un club?
En 2019, el investigador Colin Fuller publicó en la revista Sports Medicine el primer modelo específico de retorno económico para programas preventivos en fútbol profesional. Su conclusión fue clara: el principal coste de implementar un programa preventivo es el tiempo de los jugadores. El principal beneficio es que esos mismos jugadores estén disponibles cuando el equipo más los necesita.
Más recientemente, un estudio de Oregon State University (Li et al., 2025) calculó que por cada euro invertido en un programa de prevención de LCA, se ahorran 7,51 euros en costes de tratamiento. No es una cifra teórica — es el resultado de analizar casos reales y comparar lo que gastaron los equipos con y sin programa preventivo estructurado.
En cuanto a la efectividad clínica, los datos son consistentes en múltiples metaanálisis: los programas de calentamiento preventivo estructurado reducen las lesiones entre un 30% y un 70%, con una reducción media del 35% en jugadores con alta adherencia al programa.
Si tu club tiene un coste lesional anual de 35.000€ y un programa preventivo bien implementado reduce un 40% las lesiones, el ahorro anual estimado supera los 14.000€. Solo en costes directos. Sin contar el valor de tener a tus mejores jugadores sobre el campo cuando más los necesitas.
Lo que cambia cuando el programa es individualizado
Hay una diferencia importante entre "hacer prevención" y hacer prevención que funciona para cada jugador específico.
Un portero de 32 años con un LCA operado hace tres temporadas y poca movilidad de cadera no tiene el mismo perfil de riesgo que un lateral izquierdo de 21 años con asimetría de cuádriceps y una historia reciente de esguinces de tobillo. Si los dos hacen el mismo calentamiento genérico, los dos siguen teniendo el mismo riesgo lesional que antes.
La diferencia que aporta un sistema de evaluación individual es exactamente esa: saber qué déficits tiene cada jugador antes de que esos déficits se conviertan en lesiones, y diseñar una intervención específica para cada uno. No el programa que necesita "un futbolista de 24 años", sino el que necesita ese jugador concreto, con su historial, sus pruebas físicas y su perfil biomecánico.
El sistema Indar10 construye un índice de riesgo individual para cada jugador a partir de 7 subíndices lesionales específicos (isquiotibiales, LCA, pubalgia, tobillo, cuádriceps, rodilla, lumbalgia), tests funcionales estandarizados y factores contextuales como el historial lesional o la calidad del sueño. El resultado es un perfil de riesgo concreto — y un programa de intervención que va exactamente a donde hace falta.