El problema que nadie ve

Hay lesiones que llegan de golpe — el jugador cae, se agarra el tobillo, y todo el mundo lo entiende. Y hay factores de riesgo que llevan meses construyéndose en silencio hasta que un día hay una entrada, un cambio de dirección, un aterrizaje mal absorbido — y entonces la lesión ya está hecha.

La restricción de flexión dorsal de tobillo es uno de los segundos. No produce síntomas. El jugador no la percibe. El entrenador no la detecta. Y sin embargo, la literatura científica la vincula a al menos cinco tipos diferentes de lesión que afectan al miembro inferior: esguinces de tobillo, roturas de LCA, lesiones de isquiotibiales, tendinopatía aquílea y tendinopatía rotuliana.

No porque el tobillo sea la causa directa de cada una de esas lesiones — sino porque cuando la articulación no tiene el rango de movimiento que necesita, el cuerpo lo compensa. Y esas compensaciones tienen un coste.

⚠️ Un dato que sorprende

Un estudio en futbolistas jóvenes de clubes profesionales encontró que el 44% de los jugadores evaluados presentaban déficit de dorsiflexión (WBLT ≤10 cm) al inicio de la pretemporada. Casi uno de cada dos. Y ninguno lo sabía porque ninguno lo había medido.

¿Qué es exactamente la flexión dorsal de tobillo?

Cuando doblas la rodilla hacia delante manteniendo el talón en el suelo — al hacer una sentadilla, al aterrizar de un salto, al hacer un sprint en pendiente — lo que está pasando en la articulación del tobillo se llama flexión dorsal. Es el movimiento que permite que la tibia avance sobre el pie.

En el fútbol ese movimiento ocurre constantemente: en cada zancada de sprint, en cada cambio de dirección, en cada golpeo, en cada aterrizaje. Un jugador que no tiene suficiente rango de dorsiflexión no puede ejecutar esos movimientos de forma eficiente. Lo que hace es compensar — y las compensaciones son las que generan el riesgo.

El rango mínimo para que la articulación funcione con seguridad en el contexto del fútbol se establece en ≥12 cm en el Weight-Bearing Lunge Test (WBLT), que es el test estándar para medir esta movilidad en posición de carga. Por debajo de ese umbral, el riesgo de lesión aumenta de forma significativa.

La cadena de compensaciones

Aquí está el mecanismo que convierte un déficit de tobillo en una lesión de rodilla, de cadera o de isquiotibiales. Cuando el tobillo no puede flexionarse lo suficiente, el cuerpo tiene que conseguir el movimiento de alguna otra manera.

⛓️ Cómo un problema de tobillo lesiona la rodilla
1
Déficit de dorsiflexión El tobillo no alcanza los 12 cm en el WBLT. En el aterrizaje o en el sprint, la tibia no puede avanzar lo suficiente sobre el pie.
2
El talón se eleva o la rodilla colapsa hacia adentro Son las dos compensaciones más frecuentes. El cuerpo consigue el rango que necesita sacrificando el control de la rodilla — valgo dinámico — o elevando el talón prematuramente.
3
Aumento de fuerzas sobre LCA, menisco y cartílago El valgo dinámico de rodilla es uno de los mecanismos de lesión de LCA más documentados. La restricción de dorsiflexión ha sido identificada como factor contribuyente a ese patrón de movimiento.
4
Sobrecarga de isquiotibiales y tendón aquíleo Cuando el tobillo no absorbe bien las fuerzas de impacto, el resto de la cadena cinética trabaja más. Los isquiotibiales y el tendón aquíleo acumulan cargas para las que no están diseñados en ese contexto biomecánico.

Almansoof et al. (2023). Role of ankle dorsiflexion in sports performance and injury risk. Electronic Journal of General Medicine, 20(5). / Howe et al. (2021). Restricted ankle dorsiflexion ROM and landing kinematics.

Lo que empeora a lo largo de la temporada

Hay algo que hace este problema especialmente relevante para los clubes de fútbol: la movilidad de tobillo no se mantiene estable durante la temporada. Empeora.

Un estudio de seguimiento en futbolistas profesionales documentó que el 30% de todos los jugadores terminaban la temporada con menos dorsiflexión de tobillo que con la que la empezaron. La acumulación de carga, los microtraumatismos repetidos, los esguinces subclínicos no tratados y la falta de trabajo específico de movilidad generan una pérdida progresiva de rango que aumenta el riesgo conforme avanza la temporada.

Y aquí hay algo importante que muchos pasan por alto: la restricción de dorsiflexión no es solo un problema articular. En la mayoría de los casos, el componente que más contribuye a esa pérdida de rango no es la rigidez de la cápsula articular — es la tensión acumulada en el sóleo y los flexores plantares. Un sóleo sobrecargado semana tras semana, sin recuperación ni trabajo específico, acorta y endurece. Y eso limita el movimiento de la tibia igual que lo haría un problema articular, con la diferencia de que en este caso la solución no es movilizar la articulación sino liberar el tejido muscular que la está restringiendo.

Dicho de otra forma: los partidos más importantes de la temporada — los que se juegan en la segunda vuelta, los playoffs, los encuentros decisivos — se disputan con la plantilla en el peor momento de movilidad de tobillo de todo el año. Y en muchos casos, esa limitación tiene su origen en la tensión muscular acumulada, no en la articulación en sí.

Almansoof et al. (2023) citan estudios de seguimiento que documentan pérdida de dorsiflexión en el 30% de los jugadores entre pretemporada y final de temporada.

📊 El efecto del esguince previo

Un esguince de tobillo previo — aunque esté "curado" — deja un déficit propioceptivo y frecuentemente una reducción de la dorsiflexión que persiste si no se trabaja de forma específica. Un esguince mal rehabilitado es un factor de riesgo que viaja con el jugador durante toda su carrera. En la evaluación de cada jugador, el historial de esguinces previos es uno de los primeros datos que se registran.

Qué lesiones concretas están vinculadas

La evidencia científica ha documentado la relación entre déficit de dorsiflexión y los siguientes tipos de lesión:

Lesión asociada Mecanismo Nivel de evidencia
Esguince de tobillo recidivante Déficit propioceptivo + ROM reducido → inestabilidad funcional Alto
Rotura de LCA Valgo dinámico de rodilla como compensación al déficit de dorsiflexión Moderado-alto
Lesión de isquiotibiales Alteración de la cadena cinética posterior → sobrecarga en sprint Moderado
Tendinopatía aquílea Absorción insuficiente de fuerzas en el tobillo → carga excesiva en tendón Alto
Tendinopatía rotuliana Compensación en flexión de rodilla por falta de tobillo → sobrecarga anterior Moderado
Fascitis plantar Tensión aumentada en la fascia plantar por limitación del movimiento de tobillo en carga Moderado

Revisión: Almansoof et al. (2023); García-Sánchez et al.; estudios recogidos en Clark & Campbell (2021) y Howe et al. (2021).

Cómo se mide — y qué significa el número

La forma más rápida de hacerse una primera idea es el Weight-Bearing Lunge Test (WBLT): el jugador se coloca de pie frente a una pared, pone el pie a una distancia marcada, y avanza la rodilla hacia la pared intentando mantener el talón en el suelo. La distancia máxima a la que puede colocar el pie y aún tocar la pared con la rodilla es el resultado. Es práctico, rápido y no requiere equipamiento especial — ideal para una evaluación de campo inicial.

Resultado WBLT Interpretación Acción recomendada
≥ 12 cm Óptimo Mantenimiento. Revisar en siguiente evaluación.
10 – 11 cm Atención Zona límite. Puede ser aceptable en algunos perfiles, pero requiere seguimiento y trabajo preventivo específico.
< 10 cm Riesgo elevado Intervención inmediata. Programa individualizado prioritario.
Asimetría > 2 cm entre piernas Señal de alerta Investigar causa. Probable esguince previo mal resuelto o tensión muscular unilateral.

Sin embargo, el WBLT tiene limitaciones como herramienta de evaluación clínica. Da una medida de distancia, pero no permite analizar cómo se produce el movimiento, qué estructuras lo están limitando, ni cuantificar con precisión el ángulo real de dorsiflexión. Para un uso doméstico o un cribado rápido en campo, cumple. Para una evaluación clínica que pretenda anticiparse a las lesiones y diseñar una intervención específica, se queda corto.

🔬 Cómo lo medimos en Indar10: LegMotion®

En Indar10 utilizamos el LegMotion®, aparato de la marca Check yourMotion® — una herramienta diseñada específicamente para medir la dorsiflexión de tobillo con una precisión que el WBLT no puede ofrecer. LegMotion incorpora una metodología propia de análisis y corrección del movimiento que permite no solo detectar el déficit con fiabilidad, sino también identificar el origen — articular o muscular — y orientar la intervención de forma precisa. En el contexto de una evaluación preventiva donde el objetivo es anticiparse a las lesiones antes de que ocurran, ese nivel de detalle marca la diferencia.

La buena noticia: es corregible

A diferencia de la historia lesional previa o la edad, la restricción de dorsiflexión es un factor de riesgo completamente modificable. Y los tiempos de mejora son relativamente rápidos.

Un estudio en futbolistas jóvenes con déficit de dorsiflexión (WBLT ≤10 cm) demostró que 12 semanas de ejercicios excéntricos de gemelo y estiramientos específicos tres veces por semana producían mejoras significativas en el rango de movimiento en comparación con el grupo que solo hacía entrenamiento habitual. La intervención añadía menos de 15 minutos al entreno.

Eso significa que un jugador que llega a pretemporada con 9 cm en el WBLT puede llegar al tramo final de la temporada — donde los partidos más importantes están en juego — con un tobillo funcional si el trabajo se hace desde el principio.

✅ Ejercicios con evidencia para mejorar la dorsiflexión

Los que tienen mayor respaldo científico son las elevaciones excéntricas de talón (eccentric heel raises), los estiramientos de gemelo en carga (soleus stretch en posición de lunge), y la movilización del tobillo con banda elástica. El trabajo excéntrico específico de gemelo-sóleo es el que consistentemente produce las mejoras más grandes y duraderas en el WBLT.

Lo que esto significa para un club

Si tienes una plantilla de 22 jugadores y el 44% de ellos presenta algún grado de déficit de dorsiflexión — que es lo que muestra la evidencia en fútbol joven semiprofesional — estás ante un factor de riesgo activo en al menos 9 o 10 de tus jugadores en este momento.

No es una predicción alarmista. Es la consecuencia lógica de que este test nunca se hace de forma sistemática en el fútbol semiprofesional. Los jugadores llegan con sus déficits heredados de temporadas anteriores, esguinces mal resueltos y movilidad que nadie ha trabajado. El club los incorpora, los hace entrenar, y en algún momento del año la cadena de compensaciones falla.

Detectarlo en pretemporada, diseñar el trabajo preventivo específico para cada jugador con déficit, y reevaluar a mitad de temporada no es una inversión enorme de tiempo ni de recursos. Pero la diferencia entre hacerlo y no hacerlo puede medirse en el número de bajas que acompañan a los partidos más importantes del año.